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Una curiosa historia de navidad

Esperamos ansiados durante todo el año la navidad.

¿Cómo no hacerlo? Huele a invierno, nos pasamos el día comiendo polvorones y cosas ricas, rodeados siempre de familia a la que, por unas cosas o por otras, no hemos podido disfrutar durante el resto del año.

Calorcito, buena comida y mejor compañía, ¿se puede pedir algo más?

Pero las cosas no siempre han sido así de fáciles…

Nos hemos topado con un artículo en el periódico ABC que nos ha puesto la piel de gallina.

En este artículo cuentan una historia que te enseña a valorar lo que tienes, que te enseña que la gente buena siempre ha estado por encima de las armas, la diversidad de opiniones y las guerras.

Es de esta clase de historias que la lees y estás un rato reflexionando sobre la importancia que le damos hoy en día a las cosas. Nuestros hijos piden móviles nuevos o consolas de última generación, a ti te regalan un pijama o un perfume, pero, el mejor regalo que podemos tener estas navidades y todas las que vengan es poder disfrutar de una comida caliente y de la gente que la come contigo, y es que la esencia de la navidad es esta, poder compartir, ya que no todo el mundo tiene la misma suerte que nosotros.

Este artículo trata de una historia sobre dos soldados americanos, que, el día 24 de Diciembre del año 1944 en plena segunda guerra mundial, perdidos en mitad del bosque de Hürtgen (Bélgica) caminan sin rumbo en territorio enemigo, heridos y a punto de la hipotermia. Al fin encuentran una casita en medio del bosque, dadas sus condiciones, deciden arriesgarse y tocan a la puerta de esa pequeña casa.

Para su sorpresa se topan con una señora (alemana) que, pone en riesgo su vida y la de su familia para que estos dos soldados americanos pudieran curar sus heridas, calentarse y por si fuera poco, disfrutar de una cena caliente de navidad. Y la historia no acaba aquí, pues al poco tiempo se presentaron ni más ni menos que 4 soldados nazis para registrar si habían enemigos de Hitler en el interior de la casa.

La señora fue clara, no lo ocultó, pero sí que los invitó a pasar y a disfrutar, junto con los dos soldados americanos, de su cena de navidad. La bondad de esta mujer consiguió que olvidaran la guerra por una noche y dejaran de ser soldados, para volver a ser personas.

Y esto, aunque suene a cuento de navidad, es una historia real sacada del libro “Historias asombrosas de la Segunda Guerra Mundial” del escritor Jesús Hernández.

Un libro en el que podemos leer historias reales igual de asombrosas que este pequeño fragmento que ha publicado el diario ABC para recordarnos, que los milagros de navidad sí que existen, y que los hacemos nosotros, las buenas personas.

Te invito a que leas este artículo, lo compartas y tomes ejemplo de él.

Empecemos el año lleno de buena comida, buena compañía, pero sobre todo, de buenas acciones.

¡Desde Rafasshop te deseamos un feliz año 2019!

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